lunes, 13 de abril de 2015

Piedras en mi camino

Fernando Pessoa
En la primera entrada de mi blog hablé un poco de lo que pienso de mi lengua materna, el castellano.

Hoy voy a hablar de un autor portugués, Fernando António Nogueira Pessoa (Lisboa, 13 de junio de 1988 - 30 de noviembre de 1935), del que no he leído mucho pero en el que tengo un gran interés. Creo que se puede sacar mucho jugo a sus palabras y a su pensamiento.

Copio aquí un texto suyo que me parece brillante:

'Algunas veces, cuando pienso en las personas célebres, siento por ellos toda la tristeza de la celebridad. La celebridad es un término vulgar. Por eso puede herir un alma delicada. Es un término vulgar porque quedar en evidencia siendo observado por todos produce en un alma delicada una sensación de distanciamiento con la gente que arma barullo en las calles, que gesticula y habla alto en las plazas. Y aún hay más: además de ser un término vulgar, la fama es una contradicción. Aunque parezca que da valor y fuerza a la gente, lo que ocurre realmente es que la desvaloriza y debilita. Un hombre de genio desconocido puede gozar del lujo suave del contraste entre su oscuridad y su genio; y puede, pensando que sería famoso si lo quisiese, medir su valor con su mejor medida, que es él mismo.'

Ahora voy a comentar otra frase que aparentemente es muy bonita, y que me parece muy interesante de analizar:

'¿Piedras en mi camino? Las guardo todas, un día voy a construir un castillo.'

En la vida nos encontramos piedras, es bueno prestarlas atención a todas ellas, pero hay que aprender a diferenciar las que sirven de las que sirven un poco menos, y de las que no sirven. Esto es la síntesis.

Pongo un ejemplo: el canto rodado no sirve como ladrillo.
Pirámides de Egipto

Un segundo ejemplo, este es más largo pero muy descriptivo: también podemos encontrarnos piedras demasiado pesadas para cargar con ellas, como son las piedras que utilizaron los egipcios y otras culturas para hacer sus pirámides. Para cargar con estas piedras harían falta varios hombres, y no lo harían por gusto, serían seguramente esclavos...


¡Que tengáis buena semana!

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